HIMNO A LA AMISTAD
¡Ay del solo, porque si cae no
tiene otro que le levante!. Verdaderamente está solo quien no tiene un
amigo. En cambio, qué dicha, qué seguridad, qué alegría si tienes a alguien a
quien puedes hablar como a ti mismo, a quien puedes confesar sin
temor las propias faltas, a quien puedes revelar sin rubor tus progresos en la
virtud, a quien puedes confiar todos los secretos y comunicar los planes que
abrigas en tu corazón ¿Puede haber cosa más agradable que unirse un alma con otra,
de suerte que no formen más que una sola...?
El amigo, dice el sabio, es la medicina de la vida...
Quien no se ama a sí mismo ¿Cómo podrá amar a otro?... Amándose así ame al
prójimo...
Elevándonos, pues, de ese amor
santo por el que abrazamos al amigo a este otro por el que nos lanzamos a
Cristo, se saborea con gozo y a boca llena el fruto espiritual de la amistad.
Esperamos para más tarde la
plenitud total, cuando desaparezca el temor que sentimos unos por otros... Esta
amistad... se extenderá a todos y se anegará en Dios, cuando Dios sea todo
en todos.
Elredo de Rieval, (abad cisterciense inglés del siglo
XII, amigo de S. Bernardo)
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